OPILLA DE PASCUA (sin gluten, sin leche y sin azúcar) en colaboración con ARTIPAS


Este dulce típico de algunas zonas de Gipuzkoa es un regalo que las madrinas hacen a sus ahijadxs en vísperas de Semana Santa. Se suele regalar el día de San Marcos y en Irún y Fuenterrabia, se comía durante la procesión que se hacía por los campos cercanos para bendecir las cosechas.

La opilla tiene origen religioso pero también pagano. Se suele regalar para celebrar el fin de la Cuaresma y la resurrección de Cristo, pero también para celebrar antiguos ritos paganos: la llegada de la nueva vida representada por la primavera y la fertilidad.

Ésta última explica porque los dulces de Pascua siempre llevan huevos cocidos como adorno y es que en toda Europa el huevo, ha representado siempre la fertilidad y la nueva vida.

Este bizcocho es primo hermano de la Mona de Pascua levantina, del Roscón o Trenza gallegos que tantas veces he comido en mi niñez, del Hornazo andaluz y de los deliciosos Frisuelos asturianos.

Mi versión de este dulce tan característico tiene como base un bizcocho de almendra y está elaborado sin gluten, lácteos o azúcar, por lo que resulta mucho más ligera que la original pero con el mismo sabor y textura.

INGREDIENTES:
  • 280 gr. eritritol
  • 225 gr. margarina o mantequilla vegetal a temperatura ambiente
  • 3 huevos L a temperatura ambiente
  • ralladura de 2 mandarinas
  • 5 ml. agua de azahar (opcional)
  • 150 gr. almendra natural molida
  • 2 cditas. impulsor químico
  • 66 gr. fécula de patata
  • 66 gr. almidón de maíz
  • 66 gr. harina de arroz
  • 2 gr. goma xantana (opcional, pero ayudará a que no se desmigue tanto)
  • 200 ml. nata vegetal (usé de soja)
  • 125 gr. chocolate apto 70% cacao
  • 3 cdas. eritritol molido 
  • 1 cda. agua
  • 1 chorrito de zumo de limón
ELABORACIÓN:

Una vez hemos reunido todos los ingredientes, precalentamos el horno a 150º.
Mientras, limpiamos bien la piel de las mandarinas (podéis usar la piel de 1 naranja o de 1 limón también), la rallamos y la añadimos al eritritol. 

En un bol, batimos la margarina o mantequilla vegetal hasta que tenga punto de pomada. En ese momento, añadimos el eritritol junto con la ralladura de mandarina. Seguimos batiendo hasta conseguir una mezcla sin grumos.

En otro recipiente, batimos los huevos con una varilla de mano como si fuéramos a hacer una tortilla y los incorporamos a la mezcla anterior junto con la almendra molida. Mezclamos bien. Vertemos el agua de azahar y removemos.

Es el momento de añadir las harinas junto con la goma xantana y el impulsor químico. Vamos a hacerlo en tres veces ayudándonos de una espátula y utilizando movimientos envolventes para mantener la esponjosidad. Con la masa ya lista, engrasamos y enharinamos un molde (con harina de arroz) y vertemos en él la mezcla.
Subimos el horno a 180º y horneamos durante unos 35 minutos. El tiempo dependerá de vuestro horno. Estará lista cuando al pinchar un palillo en el bizcocho, éste salga limpio.

Si veis que oscurece mucho por arriba durante el horneado, taparla con un papel de aluminio o un papel vegetal.
Ponemos el bizcocho sobre una rejilla y dejamos enfriar sin desmoldar para que no se rompa. Cuando esté totalmente frío, desmoldamos y le damos la vuelta. 

A partir de aquí, la podemos adornar como queramos. Yo opté por un baño de chocolate que hice poniendo a calentar la nata en un cazo junto con el chocolate troceado. Una vez derretido el chocolate e integrado por completo en la nata, lo dejamos atemperar y lo vertemos directamente sobre nuestra opilla (poner un papel vegetal o un recipiente para recoger el chocolate sobrante que de ahí salen unas trufas brutales).
Cuando el chocolate esté totalmente frío, podemos seguir adornando con unos detalles hechos con "glasa" a base de eritritol (en un molinillo de café, tritura el eritritol hasta convertirlo en polvo, añade un poco de agua y un poquito de zumo de limón y remueve, al secarse endurecerá y quedará igual que una glasa hecha con azúcar glass). La imaginación no tiene límites.

Y gracias a la inestimable ayuda de ARTIPAS, pude darle el toque decorativo tan característico de estos dulces de Pascua al encontrar en su tienda una variedad inmensa de detalles de decoración para repostería para cualquier ocasión. Yo me decanté por estos nidos con huevitos, unas plumas y unos pollitos de colorines muy divertidos.


Y esta vez, he podido sacar fotos del interior antes de que arrasaran con ella. Ventajas de echarles a todos de casa para que me dejaran cocinar tranquila. Aprovechar porque es de las pocas veces que podéis ver uno de mis postres por dentro. Esta vez, el primer mordisco lo di yo y sólo os digo una cosa: espectacular!!

Espero que os haya gustado esta receta tanto como a nosotros, era la primera vez que la hacía y os garantizo que no será la última.

Gracias a ARTIPAS por ponérmelo tan fácil y demostrarme que a pesar de mis restricciones alimentarias, en su tienda hay una variedad inmensa de productos y accesorios de repostería y hostelería magníficos y de gran calidad para seguir descubriendo, versionando y decorando un millón de recetas más. 

On egin.

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