PAN DULCE DE CANELA (sin gluten, sin leche, sin azúcar y sin huevo)


Esta receta salió investigando. No tengo muy claro exactamente que era lo que pretendía hacer pero el caso es que el resultado fue una agradable y rica sorpresa: un pan dulce de canela con un sabor y una textura sorprendentes.

Para hacer este pan primero tenemos que hacer la masa y luego el relleno de canela.

Para hacer la masa de pan necesitamos 1 sobre de levadura seca de panadería (7 gr.), 300 ml. de leche de arroz, 1 chorrito de sirope de agave, 1/3 taza de aceite de coco, 150 gr. de harina de arroz, 150 gr. de fécula de mandioca, 200 gr. de almidón de maíz, 5 gr. de goma xantana, 1 cda. de canela en polvo y 1 cdita. de sal.

Y para el relleno utilizaremos 3 cdas. de sirope de agave, 100 gr. de anacardos, 100 gr. de pasas remojadas 30 minutos en agua tibia y 2 cditas. de canela.

Lo primero es hacer la masa del pan para lo cual vamos a mezclar en un bol todos los ingredientes hasta formar una masa elástica que no se nos pegue a las paredes. 

Llegados a ese punto, tapamos el bol con un trapo húmedo y dejamos que el pan doble su volumen en un lugar cálido sin corrientes de aire. 

Mientras esperamos hacemos el relleno: incorporamos todos los ingredientes en un procesador de alimentos y trituramos hasta conseguir una pasta homogénea. Reservamos.

Cuando la masa haya levado, enharinamos una superficie lisa con harina de arroz y volcamos la masa. La estiramos con un rodillo hasta conseguir un rectángulo. Ponemos el relleno que teníamos reservado con ayuda de una espátula y enrollamos como si estuviéramos haciendo un brazo de gitano y después lo retorcemos sobre sí mismo. 

Ponemos el pan ya relleno en el molde donde vamos a hornearlo previamente enharinado o cubierto con un papel vegetal para que no se nos pegue y hacemos un segundo levado más corto esta vez, de unos 30 minutos.

En este tiempo aprovechamos y vamos precalentando el horno a 180º.

Cuando el pan haya subido, lo metemos en el horno durante 25 minutos a 180º con calor arriba y abajo.

Si vemos que se oscurece demasiado por arriba, lo tapamos con un poco de papel de aluminio.

Cuando termine de hornearse dejamos reposar sobre una rejilla.

Veréis al comerlo que os queda una corteza crujiente y un interior blandito y jugoso con un sabor tremendo a canela que es todo un festín para nuestras papilas gustativas.

Podéis jugar con la masa y hacer distintas formas. Yo también hice esta otra formando pequeños rollitos de masa en un molde circular:

On egin.

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