TARTA INVERTIDA DE PIÑA (sin gluten, sin lácteos y sin azúcar añadido)


Brutal!! No se me ocurre otra forma de describir el sabor y la textura de esta tarta. No os podéis imaginar lo buena que está, con deciros que esta vez a la que le costó no zampársela antes de sacar la foto para el blog fue a mí jaja.

Pero bueno, ya véis que me resistí (que una cosa es que sea más sana que otras y otra que pueda comer hasta reventar, primero por salud y luego porque mi endocrino es probable que me pegue jiji) y fui buena y aprovechando que Mr. Flanero está de viaje de trabajo y no la iba a deborar como de costumbre, pude compartir con mis papis, sobre todo con mi madre, que al igual que yo es diabética (que maja compartiendo su herencia genética conmigo ejem, sin comentarios :-( ) y con mi pobre vecina, que nunca puede probar nada de lo que hago al final porque el que "ya sabemos" se lo come todoooo.

Esta receta es de la web pecados de repostería y lo que hice fue como siempre adaptarla a mi dieta.

Es la primera vez que hago una tarta invertida y también la primera que hago una preparación que no sea un flan al baño María porque no os lo he dicho aún pero hoy no nos va a hacer falta el horno.

Vamos a necesitar 1 lata de piña en su jugo (que no lleva azúcar añadido), media taza de sirope de agave, 200 gr. de margarina o mantequilla vegetal, 4 huevos, 1 sobre de impulsor químico y 250 gr. de preparado para respotería sin gluten.

Dividimos en dos partes el zumo de piña y cortamos por la mitad las rodajas de piña. Reservamos.

Haremos un almíbar ligero con una de las partes de zumo de piña que hemos separado, la mitad del sirope de agave y una cda. de margarina. Ponemos todo en una sartén o un cazo, lo removemos y lo ponemos a fuego suave hasta que hierva y lo dejamos unos 10 minutos a fuego lento, en lo que vamos preparando la masa.

Fundimos el resto de la margarina en el microondas, la mezclamos con la otra mitad del zumo de piña que teníamos apartado y reservamos.

En un bol grande ponemos los huevos con el resto del sirope de agave y los batimos hasta que doblen su volumen y conseguir una mezcla espumosa. En ese momento vamos a añadir sin dejar de batir muy poco a poco como en un hilo el zumo de piña y la margarina fundida que teníamos preparados.

Tamizamos e incorporamos a la masa el preparado sin gluten para repostería elegido junto con el impulsor químico (levadura química tipo Royal).

Lo podemos incorporar con una espátula utilizando movimientos envolventes o con la batidora de varillas a una velocidad mínima. Si lo hacemos de esta segunda manera, la masa se nos va a bajar un poco pero no nos va a quedar ni un grumo.

¡¡Y ahora llega lo divertido!! Cogemos el molde y vertemos en primer lugar el almíbar que teníamos al fuego. Después colocamos de la forma más bonita posible las rodajas de piña y por último la masa. A pesar de que usé un molde antiadherente por precaución y para que me resultara más fácil desmoldar la tarta le puse un círculo de papel vegetal en el fondo.

Tapamos el molde con un papel de aluminio cerrando muy bien para que no nos entre agua en la masa y ponemos al baño María dentro de un recipiente (yo utilicé una paellera) con agua hirviendo. 

Vais a notar que el molde de la tarta empieza a flotar así que tenemos que ponerle peso encima. Yo puse una olla del mismo diámetro que el molde puesta del revés de modo que aunque puse peso encima dejé un hueco entre el molde y la olla (una especie de cámara de aire) para dejar espacio a la tarta y que ésta puede subir pero como aún así el peso no era suficiente, encima de la olla puse una tapa gorda de cristal.

Resumiendo, se trata de que el molde con la tarta no flote y que haya espacio suficiente entre éste y lo que pongamos encima para ejercer peso para que la tarta pueda subir y quede esponjosa. 

Una opción más fácil y menos rebuscada, es utilizar como molde una ciambrera, de las de toda la vida que podemos cerrar herméticamente. Si optáis por este método tenéis que tener en cuenta que la masa va a subir por lo que no la podéis llenar hasta arriba.

La tendremos así al baño María durante unos 65 minutos. 

Como tarda más en hacerse por el centro lo que hice fue ponerla los primeros 50 minutos en un fuego grande y los últimos 15 pasarla a un fuego más pequeño para que el calor le diera más directamente en el centro.

Pasado el tiempo de cocción sacamos del agua y sin abrir el molde la dejamos reposar 10 minutos sobre una rejilla.

Quitamos el papel albal y nos queda algo como esto:


Véis que esponjosa queda? Es una pasada!!.

Con mucho cuidado despegamos la tarta de los bordes, ponemos un plato o una fuente encima y desmoldamos como si fuera una tortilla, dándole la vuelta.

Se os va a despegar muy bien (además de por el papel vegetal si lo habéis puesto) porque el almíbar que hemos puesto al principio ayuda a que no se pegue, como ocurre con los flanes por ejemplo.

Queda una tarta jugosa al penetrar el almíbar dentro de la masa, esponjosa y con un sabor a piña genial.

On egin.

Comentarios

  1. Puede ser harina panificable de Mercadona?

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    Respuestas
    1. No, porque entonces te va a quedar como si fuera un pan y no va a quedar esponjosa. Utiliza si quieres el preparado de resposteria del Mercadona, a mí también me da buenos resultados.

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