QUESO DE GARBANZOS (sin gluten, sin leche, sin azúcar añadido, sin huevo y sin levadura)


Antes de que digáis nada, sí, es muy raro, ¿garbanzos para hacer un queso? Pero lo asombroso es que está de morirse de bueno y en casa que no estaban muy convencidos de que esto fuera queso se quedaron alucinados cuando lo probaron (que si que para los más críticos ya sabemos que esto no es queso ya que no lleva lácteos pero para los que no podemos comerlo es lo más parecido y a mí, que queréis que os diga, me hace ilusión llamarlo queso).

Eso sí, si así está bueno en pizza ya ni os cuento. La receta que me sorprendió seguramente tanto como a vosotros la encontré trasteando por youtube en el canal de Caro Baezb.

Apenas le hice cambios tan sólo quité alguna cosilla que me sienta mal como el ajo y como la cebolla no me sienta muy allá tampoco, le eché muy muy poquita.

Esta receta requiere muy pocos ingredientes: 1 taza de garbanzos, 2 tazas de agua, 1 cda. de sal, 1 poquito de cebolla (ni tan siquiera un cuarto de una cebolla pequeña en mi caso, pero le podéis poner más e incluso 1 diente de ajo como en la receta original), 1 cda. de levadura nutricional, zumo de 1 limón y 1 cda. de aceite de oliva.

Aparte de estos ingredientes podéis ponerle especias por ejemplo un poquito de pimienta negra molida a vuestro gusto.

Esta receta requiere un poco de preparación porque la noche anterior u 8 horas mínimo antes de hacerla tenemos que dejar los garbanzos a remojo en agua. Con esto conseguimos activarlos y de paso que estén más blanditos y facilitar así el proceso para triturarlos.

Cuando los garbanzos ya estén blanditos escurrimos y desechamos el agua de remojo y ponemos todos los ingredientes en una procesadora de alimentos.

Trituramos a golpecitos, despacio para que se vayan rompiendo los garbanzos poco a poco y no nos carguemos las cuchillas y después ya le metemos caña y trituramos hasta que veamos que nos queda una pasta homogénea con una textura similar al hummus.

Vertemos esta mezcla en un cazo y ponemos al fuego removiendo constantemente con una cuchara de palo para evitar que se nos pegue.

Cuando veamos que espesa retiramos del fuego y vertemos en un tupper o molde engrasado.

Alisamos un poco para que nos quede más bonito y dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Cuando haya enfriado por completo lo metemos en la nevera para que termine de endurecer como mínimo una hora.

Se conserva en nevera estupendamente en un recipiente hermético unas dos semanas (eso si no os lo coméis antes jeje).

Os dejo una muestra de la pizza que nos hicimos con este queso, que también es genial para fundir y tiene un sabor aún más espectacular.


On egin.

Comentarios