GALLETAS AUSTRALIANAS ANZAC DE COCO Y AVENA (sin gluten, sin leche, sin azúcar añadido, sin huevo y sin levadura)


Estas galletas han sido todo un descubrimiento y una auténtica inventada por mi parte porque de la receta original a la que he hecho hay digamos que "una pequeña difierencia" y no sólo por la adaptación a sin gluten sino porque pensaba que tenía coco rallado, que es uno de los ingredientes principales y cuando ya tenía todo en el bol preparado me doy cuenta de que ups!! no me quedaba.

En fin cosas que pasan, que nos pasan a tod@s pero para que está la improvisación no?? Así que decidí sustituir el coco rallado por harina de coco y listo. Vale que no son iguales que las originales pero buenas están un rato jaja.

Estas galletas son muy típicas de Australia y Nueva Zelanda y se suelen tomar con leche fría. Se llaman Anzac supongo que algun@ de vosotr@s las conocerá, pero como ya os he dicho antes, yo no había oído hablar de ellas en la vida.

Según sparklesintheveryday que es la web donde las encontré, hay dos opciones a la hora de hacerlas: se pueden hacer muy finitas o como en mi caso mas gorditas y abizcochadas. A mí me apetecían más así. Son más consistentes. 

Para mi versión de estas galletas utilicé 1 taza de copos de avena sin gluten, 1 taza de preparado para repostería sin gluten, 1 taza de harina de coco, 125 gr. de aceite de coco, 1 chorrito de sirope de agave, 1 cdita. de bicarbonato y 2 cdas. de agua hirviendo.

El primer paso es precalentar el horno a 150º.

En un bol ponemos los copos de avena, la harina de coco y el preparado para repostería sin gluten. Mezclamos todo y reservamos.

En otro recipiente apto para microondas diluimos el aceite de coco al que habremos añadido el sirope de agave. Cuando esté sacamos removemos y reservamos.

Mezclamos el bicarbonato junto con las dos cucharadas de agua hirviendo y seguido lo incorporamos al aceite de coco. Veremos que empieza a burbujear. 

Ahora agregamos esta mezcla a los ingredientes secos y con una espátula removemos hasta formar una masa.

Forramos con papel vegetal una bandeja de horno y con las manos vamos haciendo bolas de masa, aplastándolas (como si estuviéramos haciendo hamburguesas) y poniéndolas en la bandeja. 

Las ponemos espaciadas porque en el horno van a aumentar de tamaño.

Horneamos unos 10 minutos o hasta que veamos que están doraditas a 150º

Sacamos con ayuda de una espátula y con muchisisisimo cuidado las ponemos sobre una rejilla para que enfríen.

Son muy frágiles cuando están calientes, se desmigan y deshacen con mucha facilidad pero una vez frías adquieren una textura consistente.

No os váis a poder resistir a comer sólo una. Están realmente buenas y tienen un intenso sabor a coco pero a pesar de que a mí el coco no me entusiasma excesivamente no resultan nada empalagosas.

On egin.

Comentarios