PITUFOS (sin gluten, sin leche y sin azúcar añadido)


Por fin!!! Se terminaron las navidades. Si si ya sé que muchos de vosotros adoráis estas fechas pero yo las odio, bueno, a ver, tanto como odiarlas, no, pero un pelín de manía si les tengo si.

Siempre me decían que cuando hubiera niños en casa, sería distinto, pues os diré que en parte tenían razón, cuando las peques eran eso, peques, en cierto modo las vivía a través de sus ojos y con más ilusión, poner el árbol, hacer galletas para olentzero (versión vasca de papa noel), para los reyes, ir a casa de abuelos, tíos y amigos a buscar los reyes,.. 

Pero el caso es que este año me he dado cuenta de que mis peques ya no lo son tanto y que de inocencia les queda más bien poco. Así que entre esto y las circunstancias personales de los últimos meses estas fiestas no me han resultado demasiado agradables, eso sí unos kilitos ya he cogido, que una cosa es que estos días no me chisten demasiado y otra que no me guste la comida típica navideña jeje.

Y con el año nuevo hay que ponerse las pilas y ya no bajar esos kilos que se han quedado con nosotros, que también, sino darle un respiro al cuerpo, eliminar tanta toxina que ha generado nuestro organismo por todos los excesos que hemos cometido, así que yo para empezar bien el año, he hecho estos panecillos que se supone que son de las primeras recetas de pan sin gluten que se suelen hacer porque es muy fácil, pero yo hasta ahora no los había hecho y la verdad es que me arrepiento, porque quedan super ricos, crujientes por fuera y blanditos por dentro y se conservan estupendamente.

Hay muchas recetas para hacer estos panes pero yo elegí una que encontré trasteando en un grupo de facebook, os diría cuál, pero la verdad es que no lo recuerdo.

Con los ingredientes que os doy salen más o menos 6 panes de un buen tamaño. Vamos a necesitar 250 ml. de agua, 2 gr. de levadura seca de panadero, 20 gr. AOVE, 150 gr. Mix B Schär, 150 gr. Proceli, 80 gr. harina de arroz, 1 cdita. sal.

Antes de nada templamos un poco el agua en el microondas y la echamos en el bol donde vamos a amasar. Disolvemos la levadura en el agua y añadimos el aceite y las harinas. Amasamos con amasadora 10 minutos y casi ya al final del amasado añadimos la sal.

Dejamos levar en un lugar templado y sin corrientes la masa tapada durante una hora aproximadamente.

Preparamos una bandeja de horno con un papel vegetal y espolvoreamos encima un poco de harina de arroz para que la masa no se nos quede pegada al hornear y precalentamos el horno a 200º. Ponemos un recipiente vacío apto para horno en la base del mismo.

Cuando haya terminado de levar y sin desgasificar la masa nos mojarnos las manos para que ésta no se nos peque y vamos a ir cogiendo pequeñas porciones y formando los panes con nuestras manos. Cuando tengan la forma que nos guste los dejamos sobre el papel vegetal y ayudándonos de las manos los vamos repasando un poco para que nos queden bonitos.

Hacemos las greñas con un cuchillo afilado y pintamos con un poco de aceite y espolvoreamos con harina de arroz.

Ahora que el horno ya está caliente, echamos un vaso de agua fría en el recipiente que teníamos en el suelo del horno para generar vapor e inmediatamente después metemos los panes en el horno.

Dejamos que se hagan con este vapor 10 minutos y luego sacamos el recipiente con agua y dejamos hornear unos 25 minutos más con calor seco.

Cuando estén listos los sacamos del horno y los dejamos enfriar sobre una rejilla.

Ya sabéis que para saber si el pan está hecho, tiene que sonar a hueco cuando golpeamos la parte de abajo.

 

Este pan se conserva muy bien en un lugar cerrado y hermético durante unos días y si lo queréis congelar no hay ningún problema, al descongelarlo no cambia un ápice ni su sabor ni su textura.

On egin.

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