BIZCOCHO DE REMOLACHA (sin gluten, sin leche, sin azúcar añadido y sin levadura)

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Os confieso una cosa? No me gusta un pimiento la remolacha, cuando era niña si, pero ahora la detesto y por lo visto es algo que he debido de contagiar a las miniflaneras porque no hay forma humana de que se la coman, mira que he probado formas, pues nada de nada.
Que no me guste no significa que no la coma ojo!! porque la remolacha tiene ácido fólico, hierro y vitaminas del grupo B como la B1, B2, B3 y B6. Pero lo dicho que no la soporto y como a las peques no ha habido forma humana de hacérsela comer nunca pues en cuanto ví esta receta en un grupo de facebook me lancé de cabeza a hacerla porque estaba segura de que así iban a tomársela (si no les decía de que era el bizcocho claro jeje) y acerté de pleno.
La modifiqué un poquito ya no sólo porque inicialmente llevaba gluten sino porque quería disimular el sabor fuerte de esta raíz.
Para esta receta utilicé 240 gr. de preparado para repostería sin gluten, 30 gr. de harina de arroz, 30 gr. de almidón de maíz, 15 gr. de cacao puro sin glu…

GRANOLA CASERA (sin gluten y sin leche)

No puedo evitarlo, me encanta!! No hay nada más rico que zamparse para desayunar un yogur (en mi caso de soja) con una granola crujiente y supermegaextrabuena y si además es casera ya ni os cuento. 

Esta receta da mucho juego. Le puedes meter lo que quieras, acepta cualquier fruto seco, edulcorante o endulzante, eso ya va a depender de las calorías que os apetezca zamparos. Yo en mi caso como no puedo tomar gluten, la hice con avena sin gluten, le puse almendras pero podéis ponerle pistachos, avellanas troceadas, o el fruto seco que más rabia os dé, eso si, que sea tostado, sin sal ni aceite ni nada.

Utilicé aceite de girasol, es importante utilizar un aceite vegetal, por ejemplo el de coco también sería una buena opción. Tenemos que añadir algo de grasa para que no se nos queme en el horno, pero mejor que tenga un sabor suave, por eso no utilizamos el de oliva, su sabor es más intenso. Aunque si nos apetece darle un toquecito, podemos añadir unas gotitas de aceite de sésamo. 

Podemos añadir también cualquier fruta seca, en mi caso escogí pasas, pero perfectamente pueden ser dátiles, u orejones, o ciruelas, eso sí troceadas. Éstas se añaden después de haber horneado la granola, porque si no se nos quemarían en el horno y le darían un sabor muy amargo.

Lo mismo con los endulzantes, podéis escoger melaza, miel, o azúcar moreno o si preferís que sea más ligero, lo cambiáis por sirope de agave, de arroz, de arce... lo dicho que esta receta admite casi de todo.

Otra opción también es echarle coco en escamas. Personalmente el coco no me atrae mucho así que pasé olímpicamente de añadírselo.

Pues vamos a ello. Esto es lo que yo le puse: 250 gr. de copos de avena sin gluten, 70 gr. almendras naturales en láminas, 50 gr. de semillas (pipas de girasol, de calabaza, semillas de amapola, lino,...), 1 cdta. de canela molida, 1/2 cdta. de sal, 2 cda. de aceite de girasol, 50 ml. miel, 60 gr. de azúcar moreno, 1 cda. de extracto de vainilla, 1 buen puñado de frutas secas.

Ahora viene lo  interesante. Cogemos un cuenco mejor hondo que nos va a facilitar la tarea de remover todo sin que se nos salgan la mitad de los cereales en el intento y mezclamos los ingredientes sólidos. Les agregamos la canela, la sal y el azúcar moreno y volvemos a mezclar. Por último añadimos la miel, el sirope, el extracto de vainilla y el aceite vegetal.

Removemos bien para homogeneizar todo con una cuchara de palo o directamente con la mano (bien limpia por favor!!). Lo importante de esto es que todos los cereales queden impregnados por igual para que al hornearlos no nos queden pegotes.

Ahora cogemos una bandeja de horno, ponemos un papel vegetal y extendemos nuestra pegajosa mezcla formando una capa no muy gruesa para lo cual podemos ayudarnos con un tenedor, la aplastamos un poquito y así se nos tostará de forma uniforme.


La metemos en el horno a 140º si nuestro horno tiene ventilador y si no, como es mi caso, a 160º. La vamos a tener ahí dentro durante unos 20-25' pero cada 10' la sacaremos y la removemos con un tenedor para que no se apelmace.

Cuando la saquemos va a estar blandita, es normal, al enfriarse, se va a endurecer y es cuando quedará crujiente.

Vamos a dejar enfriar la bandeja según está sobre una rejilla y cuándo haya enfriado del todo, la pasaremos a un bote hermético.

Nos va a durar unas 2-3 semanas, bueno eso si no nos la zampamos antes, porque ya os digo que está tan buena, que dan ganas de zampársela de golpe.

Es un desayuno perfecto para añadir a un yogur, a la leche, a nuestra fruta, etc. Tiene muchas posibilidades pero hay que recordar que también tiene un alto valor energético, por lo que mejor consumirla con moderación si nuestra fuerza de voluntad nos lo permite.

On egin.


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